Por primera vez en dos décadas me voy a referir en términos negativos a la oposición representada en la MUD. Hasta ahora me negué a hacerlo, le di el beneficio de la duda, celebré sus éxitos –trastocados luego en fracasos- y defendí acérrimamente mi posición ante quienes, en mi opinión, equivocaban el objetivo al arremeter en contra de ella como si fuera el enemigo. Yo pensaba que el único enemigo era el régimen. Hoy, he cambiado de opinión. La salida no es electoral ante un régimen asesino, corrupto, violador de los derechos humanos, defensor y promotor de la matanza del otro depravado asesino en Nicaragua o en cualquier otro país que decida someter a su población en aras de mantener el poder a toda costa. No es electoral desde que nos robaron el revocatorio, desde que despojaron de atribuciones a los funcionarios electos por el pueblo, desde que ganamos las dos terceras partes de la AN y pusieron al ilegítimo TSJ a legislar, desde aquella gloriosa jornada de firmas a nivel mu...