Un compromiso con la institución familiar Celebrar nuestras bodas de oro matrimoniales, más que un hito significativo, es un regalo. Nos invita a recapitular cincuenta años de vida compartida, dentro de los valores tradicionales de esa maravillosa institución llamada «familia». No existe un matrimonio que se pueda calificar de perfecto. La unión de un hombre y una mujer significa que dos seres que son diferentes, tanto en el aspecto físico como emocional, deciden compartir el mismo espacio y, en gran medida, el mismo tiempo. Las diferencias naturales conducen a distintas formas de percibir el mundo y afrontar las situaciones del día a día y aquí entra en juego el respeto y la tolerancia. Sin ellas, las diferencias podrían ser insalvables. Este momento especial nos lleva a reflexionar sobre el papel crucial que la familia ha jugado en nuestras vidas y a expresar nuestra preocupación por las crecientes amenazas que enfrentan los valores ...