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Mostrando entradas de 2025

Ingeniería de paz: método, coraje y cuidado

Cuando miramos esta semana con calma —más allá del ruido, del traslado heroico y de los titulares— descubrimos algo simple y hondo: en Venezuela la paz no es una palabra bonita, es un acto moral que se organiza. Y, al mirarla desde el ser de María Corina, aparecen lecciones que nos tocan, aunque muchos no hayan pisado nunca nuestro país. Primera lección. La dictadura venezolana es criminal —y esa palabra se queda corta—. Lo es por sus métodos y por su desprecio activo de la vida. La historia tendrá la última palabra y juzgará a todos, dentro y fuera: a quienes eligieron mirar a un costado, a quienes justificaron lo injustificable y a quienes, con poder para ayudar, prefirieron la comodidad de la equidistancia. Podemos comprender el cálculo político de algunos líderes internacionales; no podemos justificarlo. El daño humano no admite adornos. Segunda lección . El “diálogo” no es una herramienta mágica cuando enfrente hay dictaduras que solo reconocen el poder por el poder. Podemos o...

La fuerza tranquila que forma líderes

  Corina Parisca: del “nosotros” del hogar al liderazgo que reunifica una nación A veces una vida se resume en tres gestos: templanza, servicio y el “nosotros” por delante del “yo”. Así es Corina Parisca de Machado : psicóloga, mujer de deporte, madre que educó con firmeza serena y amor por Venezuela. Ese triángulo —carácter, disciplina y país— ayuda a entender por qué María Corina Machado es quien es. En su célebre conversación con Sofía Ímber, Corina deja ver su brújula: trato correcto, buen gusto sin ostentación y una idea sencilla del liderazgo femenino de este siglo—presencia, constancia y voz propia. No lo pregonó con consignas; lo convirtió en hábitos: estudiar, trabajar, hablar claro y sostener proyectos útiles, siempre pensando en plural. Ese tono—firme y sobrio—es el que su hija llevó al espacio público. Hay, además, una escuela silenciosa en su historia: el tenis . De joven, Corina encontró en la cancha una maestra para la vida. Tres aprendizajes destacan: Autocont...

Talento hay. Lo que falta es una FVF a su altura

  Maturín a reventar, dos veces arriba, y el 6–3 que dolió más por lo que prometía que por lo que fue. Si estabas en el estadio —o frente a la pantalla— sentiste las dos cosas a la vez: orgullo porque esta Vinotinto ya le compite a cualquiera, y rabia porque, cuando tocaba cerrar, el piso se abrió. La tesis cabe en una línea: no nos falta fútbol; nos falta protección institucional para que el fútbol florezca. El chivo expiatorio fácil es el banquillo. El responsable real está arriba. Primero, lo justo: a los jugadores, gracias . A una generación que se despide con deuda mundialista —Rincón, Rondón y compañía—, respeto y gratitud. Sostuvieron la fe cuando casi nadie apostaba. A la camada intermedia y a los más jóvenes, que ya mostraron jerarquía en Copa América y convirtieron Maturín en fortín durante buena parte de la eliminatoria, toca decirles: sí, están para más. El techo no lo marca su talento, lo marcan las condiciones que les rodean. Ahora, lo incómodo: no son ellos ni fue Ba...

El instante previo al despertar

  Los venezolanos de bien estamos viviendo momentos cruciales, donde se mezclan la incertidumbre, la rabia contenida, la esperanza y, sobre todo, la certeza de que el cambio está más cerca que nunca. El análisis frío de lo que ha venido haciendo la administración Trump revela algo que ya muchos intuíamos: no se trata de gestos aislados, sino de una estrategia que, paso a paso, ha ido allanando el camino, derribando barreras, sumando aliados y dejando sin aire a quienes se empeñan en sostener lo insostenible. Nada de esto es un juego. Basta con saber leer las señales y ver las evidencias, La transición está en marcha, aunque no se vea en la superficie con la claridad que quisiéramos. Y es aquí donde recae nuestra mayor responsabilidad: mantenernos alertas, unidos, cuidándonos entre nosotros, resistiendo con inteligencia y preparándonos para lo que viene. Seguimos esperando que esta transición sea pacífica. Ese es el deseo de un país entero, y sería el mejor escenario para que ...

Aragua no es una banda

Mi sobrina salió a la calle con una franela que decía ARAGUA. Orgullo en el pecho: las playas de Ocumare y Choroní, el olor a cacao tostándose en patios centenarios, el Henri Pittier bajando en verde hasta la ciudad. Ni cinco pasos y un desconocido —en el país que ahora habita— le soltó un comentario envenenado: “¿Del Tren?” No preguntó; juzgó. Ella volvió a casa con el nudo en la garganta. “Tío, ¿cómo explico que Aragua no es eso?”, me dijo. Y lo que quise responderle es esto. Aragua es mar y montaña. Es Maracay, ciudad jardín, con sus avenidas arboladas y esa tozudez de trabajo que conozco bien: fábricas que alguna vez marcaron la modernidad del país, la memoria de la aviación en el Museo Aeronáutico, la Maestranza que lleva el nombre de César Girón, levantada por el maestro Carlos Raúl Villanueva.  Es el balón corriendo en los pies de Juan Arango y Deyna Castellanos; es la leyenda de David Concepción, el swing perfecto de Miguel Cabrera y la energía de José Altuve, orgullos de l...

Las mil caras del Ávila

  El Cerro El Ávila es mucho más que una montaña: es la identidad viva de Caracas y un puente simbólico entre Venezuela, mi país natal, y España, el país que me acogió en tiempos difíciles. Aunque su nombre original es «Waraira Repano», la versión más sólida señala que «El Ávila» proviene de Gabriel de Ávila, alférez mayor de campo que acompañó a Diego de Losada en la conquista de Caracas y fue nombrado alcalde en 1573.  Sus tierras abrazaban la montaña.   Sin embargo, también circula la encantadora anécdota de quienes, al mirar su silueta protectora, la comparaban con las murallas de Ávila en Castilla. Entre historia y leyenda, invito a venezolanos y españoles a redescubrir juntos las mil caras de este símbolo compartido. Este artículo fue publicado originalmente en el portal «Wall Street Internacional Magazine» en enero de 2022.   Las mil caras del Ávila «Toda emoción de ser caraqueño tiene su origen en el Ávila»  Alfredo Boulton El Ávila, esa herm...

El aniversario de la dignidad

  Venezuela y la batalla diaria por la democracia   Se cumple un año del golpe de Estado electoral que sacudió a Venezuela y desafió la fe de quienes seguimos creyendo en la democracia. Mucho ha pasado desde entonces: jornadas de incertidumbre, silencios forzados, rutas que parecen cerrarse y, sin embargo, persiste una corriente de dignidad y valentía que se niega a extinguirse. No quiero convertir este aniversario en un catálogo de penas. Cada quien sobrelleva la carga a su manera. Pero hoy elijo mirar hacia lo que hemos construido: esperanza activa y memoria que resiste al olvido. La esperanza, a veces, parece una llama frágil en medio de la tormenta. No importa cuántas veces intenten apagarla; basta que una mano la resguarde, que alguien sople suavemente sobre la mecha, para que la luz regrese. Así, millones de venezolanos, dentro y fuera del país, han hecho posible que la oscuridad no sea total. Cada quien, desde su propio rincón, ha encontrado maneras de sumar, de res...

Despertar o resignarse: el dilema de Occidente

No se trata solo de incertidumbre: Occidente enfrenta una pérdida real y profunda de sus valores fundamentales. Lo que antes fue certeza, hoy se tambalea. Principios que durante generaciones nos sirvieron de brújula —el respeto, la libertad, la responsabilidad— se ven ahora cuestionados y desplazados por supuestas nuevas virtudes. Lo que creímos inamovible, hoy parece más frágil que nunca. Nunca he rechazado lo diferente. Todo lo contrario. Siempre he defendido la libertad de cada quien para vivir como desea, mientras no pretenda imponerme una supuesta superioridad moral ni menospreciar lo que soy y en lo que creo. Pero el respeto es de ida y vuelta. No soy amigo del victimismo. Tampoco de la resignación. Los Diez Mandamientos, más allá de cualquier fe, han servido de columna vertebral ética a la civilización occidental. Sin esa base, el edificio de la convivencia se tambalea. Sin embargo, no todo está perdido: hay ejemplos de resiliencia que nos invitan a reflexionar. El p...

Las listas que no se publican

 Estados Unidos anunció nuevas restricciones migratorias y Venezuela apareció, como quien no quiere la cosa, en la lista. Una más. Ya no debería sorprender, pero fastidia igual. No porque uno crea que a estas alturas merecemos un trato especial, sino porque, a pesar del desastre evidente, hay millones de venezolanos que no tendríamos por qué pagar la factura de una dictadura que no elegimos ni promovemos. Y, sin embargo, ahí estamos. En la misma lista de países donde se cocinan guerras, terrorismo o tiranías de manual. Mientras tanto, quienes han exportado crimen, lavado y chantaje, siguen disfrutando de sus visas diplomáticas y sus riquezas mal habidas. Ironías del mundo libre. Desde hace más de dos décadas, Venezuela ha venido cayendo en listas de todo tipo: corrupción, inflación, violencia, censura, desnutrición, migración forzada. Y uno ve esas listas y entiende por qué un país que un día fue promesa hoy parece amenaza. Lo que cuesta más es explicar que no siempre fue así. ...

Festival de excusas

 Dicen que perdieron porque María Corina llamó a no votar. Que la abstención fue muy alta. Que el pueblo no salió. ¡Claro! El problema no fue que participaron en una elección fraudulenta, sin árbitro, sin garantías, sin auditoría real. No. La verdad cruda fue que el pueblo… no obedeció su llamado. Los eternos aspirantes a algo, esos profesionales del fracaso con falsa credencial opositora, hoy lloran sobre sus cuotas perdidas, como si la democracia fuera una lotería y no un acto de dignidad. Se presentan como víctimas del divisionismo, cuando en realidad fueron cómplices voluntarios del teatro obsceno que montó el dictador. El pueblo, mientras tanto, simplemente decidió no hacerles el juego. Porque cuando todo huele a trampa, lo más sensato es no sentarse a la mesa. La estrategia de María Corina no solo fue clara, fue moralmente superior. No se trataba de sumar diputados decorativos o gobernaciones simbólicas. Se trataba —se trata— de no legitimar lo ilegítimo. Y el país lo e...

¿Votar? No. Es hora de botar 🗳️

Nos dicen que votemos. Que esta vez sí. Que ahora sí ganamos. Que el mundo nos ve. Que hay que tener fe. ¡Como si no hubiésemos votado antes! Como si el 28 de julio no hubiésemos marchado en masa, con esperanza, con dignidad, y demostrado que somos más. Y aún así, aquí estamos: con el dictador campante, como quien ni se despeinó. Así que no, gracias. Esta vez no voy a votar. Voy a botar. Voy a botar la ingenuidad de creer que enfrentamos a demócratas en campaña y no a criminales aferrados al poder. Voy a botar la narrativa complaciente que llama «proceso» a esta farsa. Voy a botar el miedo, el cansancio, el chantaje de «si no votas, no existes».   ¡Existimos! Y también vemos —con dolor y asombro— a quienes traicionaron el espíritu del 28 de julio, los que alguna vez marcharon con nosotros y hoy se lanzan a recoger migajas, los que negocian desde el hambre del pueblo y se arrodillan esperando un favor. No. No estamos hechos para limosnas disfr...

La mentira se sofoca cuando la verdad respira

No importa cuánto griten. No importa cuántas urnas llenen de papeles falsos ni cuántas cadenas transmitan para repetir el cuento gastado de la “democracia participativa”. La verdad siempre encuentra grietas. Y esta semana, Venezuela lo ha demostrado de nuevo. En medio de elecciones amañadas y retóricas vacías, una acción silenciosa —pero profundamente valiente— nos recordó que el alma de un país no se apaga con decretos ni represión. No es la primera vez que vemos lo imposible ocurrir. Tampoco será la última. Porque, aunque muchos prefieran callar o mirar a otro lado, hay una fuerza viva que no se deja someter: la dignidad. Esa que florece aún en medio del asfalto, como un eco de libertad en tiempos oscuros. Los que siguen dentro, resistiendo. Los que están fuera, denunciando. Los que escriben, crean, construyen memoria… Todos somos parte del mismo relato: el de un pueblo que, a pesar del exilio, la censura y la traición, se niega a olvidar quién es. La historia venezolana aún ...

La libertad se abre paso

Aún no conocemos todos los detalles. Aún no hay una versión oficial, aunque sabemos que vendrán las mentiras, las tergiversaciones y los intentos de minimizar lo ocurrido. Pero hoy, lo cierto es que Venezuela ha despertado con una noticia que parecía imposible: los rehenes políticos que permanecían secuestrados en la embajada de Argentina en Caracas han sido liberados. La sede diplomática estaba rodeada, sitiada, vigilada milimétricamente por cuerpos de seguridad del régimen. Cualquiera hubiera apostado que escapar de allí era inviable. Y, sin embargo, ocurrió. Porque cuando la dignidad se organiza y la libertad se abre paso, no hay cerco que la detenga. Este no es solo un hecho político. Es un símbolo. Un grito de esperanza en medio del desánimo. Una señal para quienes dentro y fuera del país se sienten agobiados por la represión, el miedo o el cansancio. Un recordatorio de que lo imposible puede suceder... y sucede. Mi admiración profunda por esos valientes, que resistieron meses baj...

Isolda Salvatierra: presencia que permanece

Publicado el 1 de mayo de 2025 El pasado 27 de abril, en Madrid, partió Isolda Heredia de Salvatierra. Economista, política, feminista, católica y, sobre todo, mujer venezolana de una coherencia ejemplar. Tuve el privilegio de conocerla personalmente y de coincidir con ella en diversos eventos. Su vitalidad no se medía en pasos ni en edad, sino en convicción. Allí estaba, con la palabra justa y la mirada encendida, haciendo presente su país amado, Venezuela, en cada foro, en cada conversación, en cada gesto. Isolda fue una mujer de lucha limpia, sin estridencias ni antagonismos, pero firme. Creía en el feminismo como puente, no como trinchera. Defendió la democracia cuando era difícil, y los derechos humanos cuando dolía. Su voz fue serena, pero jamás tibia. Promotora de reformas legales que marcaron un antes y un después para las mujeres venezolanas, también dejó huella espiritual al fundar el Camino de Santiago en Caracas, testimonio de que fe y acción pueden caminar juntas. Su vida ...

El líder que no grita

Publicado el 22 de abril de 2025   Este Jueves Santo, en una calle cualquiera de Madrid, tuve el honor de cruzarme brevemente con el presidente Edmundo González y su esposa Mercedes. No fue un encuentro planeado ni protocolar, sino humano y profundamente simbólico. En sus ojos había una mezcla de serenidad y determinación que me estremeció. Y aunque apenas cruzamos palabras, sentí que entendió lo que no le dije con palabras: mi gratitud, mi esperanza intacta, mi respeto. Un día antes, su yerno cumplía 100 días secuestrado por la dictadura. Aun así, Edmundo caminaba con paso lento pero firme, sin escudos ni aparatos de poder. Podría haber seguido disfrutando la paz de su retiro, pero eligió ponerse al frente de una causa que trasciende egos y partidos: la reconstrucción moral de Venezuela. Admiro su temple, su silencio elocuente, su valentía serena. Frente a la cobardía del tirano, que se oculta tras el miedo, la fuerza y el chantaje, Edmundo se alza sin estridencias, con la dignida...