Lo que le pasa a un país cuando el poder se protege a sí mismo por encima de la gente
Tú puedes creer o no creer en el “plan Trump” recién anunciado, y puedes discutir sus riesgos.
Pero hay una realidad más incómoda y anterior al plan: si
Venezuela sigue bajo el mando real de estos cuatro operadores, o bajo su poder
residual, el país tiende a moverse hacia más control, menos libertades y una
economía al servicio de la supervivencia del sistema vigente, no del bienestar
común.
Eso no es un insulto: es una lectura apoyada en patrones
ampliamente documentados por organismos internacionales sobre represión,
detenciones arbitrarias, torturas y cierre del espacio cívico, y en el hecho de
que el Estado venezolano funciona hoy con instituciones capturadas y una
legitimidad fuertemente impugnada dentro y fuera del país.
Por eso este texto no te pide fe ni te pide rabia.
Te pide contexto.
Vas a leer, de cada uno, dos tiempos.
A) Pre-1999: formación, redes y el “molde” biográfico que
los marca.
B) 1999–hoy: cargos, decisiones visibles, lenguaje público,
sanciones y acusaciones formales, y efectos observables en instituciones,
economía y tejido social.
Y, mientras lees, separa tres capas.
Hechos y evidencias (registros oficiales, informes,
sanciones, acusaciones formales).
Inferencias razonables (lo que se deduce sin inventar).
Lo no probado (si aparece, lo verás señalado como tal).
1) Jorge Rodríguez
A) Pre-1999: agravio, disciplina y vocación de operación
política
El hecho fundador es conocido: su padre, Jorge Rodríguez,
muere bajo custodia del Estado en 1976.
Ese evento es el eje emocional e identitario de la familia.
Y se cruza con una pieza histórica que sigue pesando en la
memoria política venezolana: el secuestro del empresario William Niehous,
asociado a Jorge Rodríguez padre y su entorno militante.
Hecho: el caso Niehous existió y fue un secuestro
emblemático.
Presunción muy difundida: que el rescate rondó cifras
enormes (se menciona con frecuencia la de 20 millones de dólares) y que ese
dinero “desapareció” sin una trazabilidad pública clara, alimentando sospechas
persistentes de que mucho de ese dinero quedó en manos de la familia.
Aquí conviene honestidad estricta: la opacidad y las
sospechas han circulado durante décadas, pero no hay un cierre público simple
que permita presentar esa sospecha como “prueba final” sin caer en propaganda.
En lo personal, Jorge Rodríguez se forma como médico y
psiquiatra y construye liderazgo universitario en la UCV.
No es improvisación: es redes, organización, disciplina
interna y manejo de lenguaje.
Inferencia razonable: cuando tu biografía se organiza
alrededor de una herida, la política puede volverse reparación, reivindicación
y victoria moral.
Eso puede producir dos impulsos opuestos: justicia imparcial
o compensación.
B) 1999–hoy: arquitectura institucional y manipulación
del conflicto
Hecho: Estados Unidos lo sanciona (OFAC) desde 2018.
En comunicados oficiales, esas sanciones se presentan como
parte de un esquema contra altos funcionarios a quienes se atribuye contribuir
al deterioro institucional, la corrupción y prácticas que socavan la
democracia.
Sanción no es condena penal, pero sí es un dato objetivo de
escrutinio internacional con consecuencias reales (finanzas, redes, movilidad).
La clave para entender su rol no es el cargo puntual, sino
la función: operador de arquitectura institucional y de relato.
En un país donde la institucionalidad es parte de la pelea,
quien controla el lenguaje y el diseño de “las reglas del juego” suele
controlar mucho más que un despacho.
Existe reseña de prensa de la época que lo cita, en un acto
por el aniversario de su padre, con una idea en esta línea: que “el dolor no es
neutral” y que “la esperanza no es imparcial”.
El peso de esa frase está en la contradicción legal: la
Constitución exige que el Poder Electoral sea independiente e imparcial, y
además establece requisitos para evitar vínculos partidistas.
Cuando un árbitro se percibe como parte, la política deja de
resolverse por confianza y se desplaza hacia fuerza, miedo o negociación opaca.
Eso arrastra economía y tejido social, porque inversión,
trabajo y vida cotidiana quedan secuestrados por las contradicciones.
Inferencia sobre motivación: reivindicación (herida) +
control (aparato) + manejo de realidad por relato.
Cuando eso se extrema, aparece una crueldad burocrática: no
hace falta odio personal para castigar, basta con que el sistema necesite sanciones
ejemplares.
2) Delcy Rodríguez
A) Pre-1999: herida familiar, derecho e
internacionalización
Comparte el hecho fundador: la muerte del padre bajo
custodia.
En lo verificable, su formación es jurídica y se le
atribuyen estudios de especialización en Francia y formación posterior en el
entorno anglosajón según perfiles biográficos difundidos por prensa.
Inferencia razonable: esa combinación (herida + derecho +
mundo internacional) suele producir dos talentos políticos que se refuerzan
entre sí.
Uno: argumentar legitimidad.
Dos: negociar poder.
Y, cuando el objetivo principal es sostener un proyecto,
esos talentos suelen usarse para blindar: persuadir afuera y disciplinar
adentro.
B) 1999–hoy: poder ejecutivo, economía y el lenguaje de
la “venganza”
Hecho: Delcy Rodríguez está sancionada por OFAC desde 2018.
En el lenguaje oficial estadounidense, se la incluye en
designaciones contra altos cargos señalados por corrupción y por socavar
instituciones democráticas.
De nuevo: sanción no es sentencia, pero sí es señalamiento
formal con efectos tangibles.
Aquí importa el dilema sin fanatismo: en una crisis extrema,
centralizar economía, controlar flujos y asegurar ingresos puede verse como
gobernabilidad e incluso protección social.
El problema aparece cuando esa “gobernabilidad” no viene
acompañada de separación de poderes ni libertades civiles.
En ese caso, la estabilización se convierte en
administración del control.
Puede haber “movimiento” económico, pero atado a
arbitrariedad, sanciones, corrupción y represión.
Hecho reportado: ha sido citada en distintas ocasiones
usando la palabra “venganza” vinculada a lo ocurrido a su padre, como
explicación moral de su causa política.
La lectura benigna es “reparación histórica”.
El riesgo es claro: cuando la reparación se enuncia como
venganza, la justicia se vuelve selectiva y la “verdad” se usa como
instrumento.
En derechos humanos, el punto no es afirmar “ordenó X” en
primera persona, sino entender responsabilidad política por continuidad,
diseño, encubrimiento o corrección.
Cuando estás en la cúspide del poder ejecutivo, no controlas
cada operativo, pero sí controlas si el patrón se corrige o se normaliza.
Inferencia sobre motivación: razón de Estado.
Mantener el sistema vivo primero; decidir qué se concede
después.
En un entorno capturado, eso vuelve peligrosa una tentación:
tratar la dignidad humana como costo calculable.
3) Diosdado Cabello
A) Pre-1999: el 4F como escuela de poder
Hecho: participa en la intentona golpista del 4 de febrero
de 1992.
Hay reseñas que lo ubican en movimientos de unidades
blindadas rumbo a Miraflores; el dato sólido es su pertenencia al núcleo
militar que intentó tomar el poder por la fuerza y luego fue reintegrado a la
política.
Inferencia razonable: si tu entrada al poder nace de un
quiebre militar, la política se te puede volver teatro y la fuerza, lenguaje
disponible.
B) 1999–hoy: músculo, intimidación y persecución como
método
Hecho: Cabello es sancionado por OFAC en 2018.
En comunicados oficiales de EE. UU., se le describe como
figura del círculo de poder y se lo vincula a redes de corrupción.
Hecho adicional: el Departamento de Justicia de EE. UU. lo
ha incluido en acusaciones formales relacionadas con
narcotráfico/narcoterrorismo (acusación, no condena).
Sobre el “Cartel de los Soles” conviene precisión.
Hecho: el término se usa en señalamientos oficiales de
Estados Unidos y en investigaciones periodísticas para describir una red ligada
a sectores militares y civiles del poder.
Inferencia (no sentencia): cuando un Estado sostiene durante
años sanciones y acusaciones contra figuras de alto nivel por tráfico de drogas
y crimen organizado, es razonable concluir que el mundo trata ese entorno como
riesgo criminal, aunque el estándar judicial definitivo dependa de condenas.
La “Operación Tun Tun” entra al vocabulario público como
etiqueta de persecución.
Organismos regionales y ONG la describen como práctica de
intimidación y detención contra disidentes, con un efecto obvio: autocensura.
Si a eso se suma un estilo mediático de estigmatización, el
patrón se completa: no necesitas cárceles llenas para controlar; te basta con
que la gente se calle.
Inferencia sobre motivación: mando y disciplina, con deriva
de sistema sitiado.
Convertir disidencia en enemistad interna.
Y ahí la crueldad puede aparecer como método: el “castigo
ejemplar” se vuelve funcional para que nadie se atreva.
4) Vladimir Padrino López
A) Pre-1999: carrera militar y socialización ideológica
familiar
Hecho: es militar de carrera, graduado de la Academia
Militar (1984), con formación y ascensos durante los años ochenta y noventa.
Hecho especialmente relevante: en entrevistas transcritas,
Padrino ha afirmado que su padre admiraba la revolución soviética y que parte
de su familia estuvo vinculada a la guerrilla de los sesenta y setenta; incluso
explica su nombre en esa clave.
Eso no prueba militancia partidista personal.
Pero sí describe una socialización ideológica temprana en
sus propias palabras.
Inferencia razonable: crecer con esa narrativa puede
predisponer a ver la política como lucha histórica y a justificar un Estado en
modo guerra permanente.
B) 1999–hoy: pivote del monopolio de la fuerza y dilema
constitucional
Hecho: Padrino está sancionado por OFAC desde 2018.
En el lenguaje oficial estadounidense, se le incluye en
sanciones contra altos cargos vinculados a corrupción y al sostenimiento del
sistema.
Hecho (acusación formal): el Departamento de Justicia de EE.
UU. lo incluye en acusaciones relacionadas con narcotráfico/narcoterrorismo en
el paquete de casos anunciado en 2020 (acusación, no condena).
El punto decisivo para Venezuela es institucional: las
Fuerzas Armadas se convierten en sostén de continuidad.
Cuando el orden depende de lealtad a una causa y no de
obediencia constitucional, el monopolio de la fuerza deja de proteger al
ciudadano y pasa a proteger al sistema.
Organismos internacionales han documentado represión,
detenciones arbitrarias y tratos crueles asociados a aparatos de seguridad del
Estado.
No hace falta afirmar “Padrino hizo X”.
Lo que sí es razonable afirmar es que la permanencia del sistema
depende de esa arquitectura coercitiva y que sin corrección real no hay
transición creíble.
Inferencia sobre motivación: lealtad-causa + preservación
del sistema como “orden”.
En un país exhausto, la palabra orden puede sonar
tranquilizadora.
El riesgo es que orden termine significando silencio.
Lo que comparten los cuatro y por qué eso te ayuda a entender el “plan Trump”
Si juntas estas trayectorias, ves una matriz de poder.
Un operador del relato y del diseño institucional (Jorge).
Una administradora del poder ejecutivo con manejo
internacional y económico (Delcy).
Un jefe de músculo político e intimidación mediática
(Cabello).
Un pivote del monopolio de la fuerza (Padrino).
Cuando esos cuatro engranan en un Estado capturado, la
economía se vuelve herramienta de control (ingresos y favores) y la represión
se vuelve herramienta de supervivencia (miedo y ejemplo).
Y aquí entra el “plan Trump”, tal como ha sido descrito
públicamente:
estabilización →
recuperación → transición,
con un componente fuerte de control/gestión de ingresos
petroleros y un esquema de transición bajo vigilancia y condiciones.
El dilema, para ti como lector, es simple y duro.
Si la estabilización se hace con los mismos operadores y las
mismas palancas (captura institucional, arbitrariedad, persecución), puede
haber calma sin democracia.
Si la transición es real, el mundo va a exigir señales
verificables que contradigan la lógica de estos cuatro: liberación de presos
políticos, cese de la persecución, restitución de libertades civiles, un
árbitro electoral creíble y justicia sin revancha.
Y aquí va la pregunta íntima: ¿qué te parece pragmático hoy,
y qué te parece inaceptable, aunque sea útil para salir del paso?
Porque Venezuela no se reconstruye solo con planes.
Se reconstruye cuando la dignidad humana deja de ser una
variable negociable.

Excelente artículo. Me inclino a la transición real dónde se cumplan lo que tú describes. Venezuela renacería.
ResponderEliminarSamuel, gracias por leerlo y por decirlo así.
EliminarUna transición real se reconoce menos por los discursos y más por las señales verificables: que la persecución cese, que los presos políticos recuperen su libertad, que vuelvan las libertades civiles y que exista un árbitro electoral creíble con instituciones que no estén secuestradas por una causa.
Si esas señales aparecen, el “renacer” deja de ser esperanza abstracta y empieza a ser realidad medible.
Para no entrar en tantos detalles opino de manera general que soy de al Plan Trump-USA. Veo más sustentable que MCM entre a gobernar cuando ya se hayan recogido todos los vidrios. Es decir , cuando tengamos una Venezuela gobernable, saneada de toda esa basura que destruyó el país, que acabo totalmente con las instituciones de la república ( TSJ, CNE, FISCALÍA, A N. , ETC, )
ResponderEliminarCon la presencia de los enemigos más feroces de USA y del planeta, dentro de Venezuela, nadie puede gobernar en paz, ni desarrollar ningún plan social, politico y económico. Hay que sacar del juego a Hezbollah, Hamas, FARC, ELN, RUSIA, CUBA, CHINA, IRAN, ETC. ¿POR QUÉ QUEMAR A MCM EN ESE PROCESO? SIi ya los expertos y poderosos están dispuestos a hacer ese trabajo difícil pues que lo hagan, lo saben hacer, tienen como hacerlo. Y Venezuela pagará y debe pagar, lógicamente, un precio por ello, como lo es el petróleo, la riquezas naturales del subsuelo, y tener los privilegios de una economía que será la más grande y prospera del planeta.
Carlos, te entiendo.
EliminarCuando hablas de “recoger los vidrios”, estás señalando algo real: sin seguridad mínima, instituciones creíbles y reglas claras, cualquier gobierno queda amarrado.
Dicho eso, el punto clave es que la “estabilización” no puede pagarse con dos costos inaceptables: perder soberanía a puerta cerrada o normalizar abusos en nombre del orden.
Si el plan va en serio, debería medirse por señales verificables: cese de la persecución, liberación sostenida de presos políticos, recuperación del Estado de derecho y una ruta electoral confiable.
Ahí es donde se ve si se está saneando el país o solo reacomodando el poder.
Hola Gustavo.
ResponderEliminarNunca había leido sobre la formación académica de Delcy. Me sorprendió su preparación: se graduó en la UCV como abogada y aprovechó las becas de Fundayacucho (creadas en democracia por la IV república, bajo el primer gobierno a CAP al que después ellos mismos intentaron asesinar), para formarse en Francia e Inglaterra. Ha aprovechado su formación y el dominio del idioma ingles para engañar a Marco Rubio y a Donald Trump quien sabe desde cuando. Estoy seguro de que, junto a su hermanito, ha amasado un considerable fortuna que debe estar escondida quien sabe donde.
Tanto ella como Jorge Rodríguez han estado movidos por la venganza y ha sido ese sentimiento el que los ha movido a odiar al país donde nacieron y a todos sus habitantes.
Diosdado es militar e ingeniero de sistemas y es un tipo inteligente, tal y como lo demostró en sus primeros años en Conatel. Sin embargo, me aventuro a decir que fué un muchacho maltratado por su padre y asi fué como aprendió a tratar al resto del mundo.
Padrino López es militar y siempre lo ha sido. Fué formado para recibir órdenes y acatarlas, por lo tanto creo que si no hay nadie que le ordene que hacer, se hundiría en su propio estancamiento. La "novia" actual de Padrino, Vivian Arlet Ruiz Barrera, ha estado implicada en varias estafas millonarias en España. Estoy seguro que entre ambos, han amasado una muy buena fortuna, tampoco sé donde.
Se ha conjeturado mucho sobre la traición a Maduro por parte de Delcy y sobre la posibilidad de que Diosdado esté tramando un "golpe de estado" contra Delcy.
Esto último sinceramente, no lo creo. Yo pienso que ellos cuatro se han puesto de acuerdo y se han dividido las tareas para buscar la continuidad en el poder de Venezuela:
Delcy estableciendo la comunicacion con los Estados Unidos y manipulado a Trump y a Rubio;
Jorge, manteniendo el estatus del sistema y usando sus conocimiento de psicología para manipular a la población chavista;
Disodado reprimiendo a la población y
Padrino controlando al ejército y localizando a los posibles focos de disidencia dentro de la fuerzas armadas.
Yo espero que los organismos de inteligencia de Estados Unidos tengan bien identificados a estos personajes y que sean neutralizados para poder seguir a la fase de estabilización.
Felipe, gracias por leerlo con ese nivel de detalle.
EliminarCoincido contigo en algo esencial: la formación y el manejo internacional de Delcy y Jorge son parte del “por qué” importan, y por eso quise describir trayectorias y patrones, no consignas.
Al mismo tiempo, varias de las afirmaciones que mencionas (fortunas, traiciones internas, vidas personales, diagnósticos psicológicos) entran en terreno que, si no se sostiene con evidencia sólida, termina alimentando el mismo ruido que queremos evitar.
Lo que sí es útil —y plenamente legítimo— es exigir verificación: responsabilidades, sanciones/expedientes cuando existan, y sobre todo consecuencias institucionales.
Y algo más: ojalá la salida no se plantee en términos de “neutralizar” personas, sino de reinstalar ley, garantías y justicia.
La liberación de los presos políticos es una buena señal...esperemos más resultados que nos confirmen que Venezuela renacerá...
ResponderEliminarTotalmente Gladys, esa liberación es una señal que muchos necesitábamos ver.
EliminarComo el artículo se publicó antes de esas excarcelaciones, hoy cobra aún más sentido mirar lo decisivo: que no sea un gesto aislado, sino un cambio sostenido.
Si vienen más liberaciones, respeto al debido proceso y cese de la persecución, entonces sí: el país empieza a moverse hacia una transición real.