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No ha sido un fracaso: ha sido un avance firme

Publicado el 24 de agosto de 2024

 La célebre frase de Winston Churchill dice: «El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo».

Pero, sinceramente, no creo que hayamos fracasado.

Tenemos un objetivo: 10 de enero de 2025, o antes. Y aunque el camino está lleno de obstáculos, estamos avanzando con pasos firmes y con victorias reales.

Esta ruta comenzó hace tiempo. En el trayecto hemos enfrentado presiones, traiciones, amenazas y sacrificios. Pero también hemos logrado hitos que, hace apenas un año, muchos creían imposibles.

Hoy quiero detenerme a reconocer esos logros, porque no hay mejor manera de avanzar que sabiendo cuánto ya se ha recorrido.

Estamos más allá de la mitad del camino. Y lo más importante: no estamos perdidos, tenemos dirección.

Contamos con un liderazgo claro, encabezado por María Corina Machado, y con un equipo comprometido, disciplinado y coherente.

Nuestra tarea es sencilla pero vital: seguir con atención sus lineamientos y actuar con determinación.

Estos son algunos de los éxitos alcanzados hasta ahora:

Unificó a la oposición, creando una coalición sólida.

Atrajo a millones de venezolanos desencantados, ampliando la base social.

Impulsó una participación histórica en las primarias, incluso bajo condiciones adversas.

Realizó una campaña sin recursos, enfrentando y superando los bloqueos del régimen.

Diseñó una estrategia de defensa del voto que protegió el 80% de las actas.

Mantuvo una red de voluntarios cohesionada y operativa.

Publicó actas escaneadas en menos de 24 horas, garantizando transparencia.

Demostró que los venezolanos excluidos del voto superan a quienes apoyan al régimen.

Logró el reconocimiento internacional de los resultados.

Estableció una comunicación digital en tiempo real y con impacto.

Implementó un sistema de fiscalización ciudadana organizado y activo.

Consolidó una narrativa legítima frente a la ilegitimidad oficial.

Desarmó a la izquierda internacional, dejándola sin argumentos ante lo evidente.

Cada uno de estos logros es una piedra en el puente hacia la transición.

Una transición que, idealmente, será pacífica, pero que tiene como destino cierto el poder del pueblo soberano.

No estamos en el terreno del fracaso.

Estamos en el terreno del coraje, la estrategia y la constancia.

Y si seguimos firmes, unidos y atentos, el final no será una sorpresa: será una consecuencia.


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