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Que el miedo nos tenga miedo

Publicado el 10 de diciembre de 2024

A un mes de la fecha en la que Edmundo González debe asumir la presidencia de Venezuela, nos encontramos ante una encrucijada histórica.

Lo que ocurra en los próximos días definirá no solo el presente, sino el futuro de nuestras familias, de nuestra dignidad y de nuestro país.

El régimen, acorralado por la verdad y por la voluntad del pueblo, ha elegido la represión como único camino.

Pero hay algo que deben entender: el pueblo venezolano ha despertado.

Y no hay marcha atrás.

Cada día que pasa, el costo humano es más alto:

Sangre inocente en las calles.

Madres que lloran a sus hijos.

Jóvenes valientes enfrentando torturas, cárcel y persecución.

Y aun así, el miedo ha comenzado a temer.

Porque como dijo un compatriota:

«Nos han quitado tanto, que hasta el miedo nos quitaron.»

Este no es momento para dudar.

Los que están dentro del país deben sostener la resistencia con dignidad.

Y los que estamos fuera, tenemos el deber de alzar la voz para que el mundo entienda que en Venezuela no hay democracia, sino una mafia armada que secuestra un país entero.

Es hora de aumentar el costo político, moral y económico de la permanencia del régimen.

Que entiendan que su obstinación solo traerá más aislamiento, más sanciones, más deslegitimación, y —tarde o temprano— la justicia.

A los gobiernos y pueblos libres del mundo:

no sean cómplices con su silencio.

Cada ambigüedad, cada minuto de inacción, cuesta vidas.

Venezuela ya decidió.

Decidió no rendirse.

Decidió ser libre.

La lucha no se basa en odio, sino en amor profundo por la vida, por la justicia y por la verdad.

No permitamos que el sacrificio de quienes han caído sea en vano.

Venezuela será libre.

No porque sea una promesa.

Sino porque es una decisión irrevocable.


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